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Una nueva manera de pagar a los CEOs PDF Imprimir Enviar a un amigo
miércoles, 23 de febrero de 2005
Los ejecutivos que van a juicio ganan mucho dinero y actúan como propietarios, pero al nuevo jefe de Krispy Kreme le pagan por horas.

Por Allan Sloan

Cuando hay que pagar a alguien por dirigir tu compañía, puede decirse que el nuevo director ejecutivo de Krispy Kreme, Stephen Cooper, es un buen negocio para los accionistas. En vez de engullirse todas las stock options que pueda conseguir, como un CEO típico, Cooper hizo un trato la pasada semana para trabajar con un contador. Su firma, Kroll Zolfo Cooper, gana $760 la hora por sus servicios, y $695 para que uno de sus socios sea director de operaciones.
No estamos hablando aquí de salarios pobres: Cooper podría llegar a ganar $1,5 millones al año por 40 horas semanales y dos semanas libres. Esto sería un gran triunfo, y como pronto veremos, el trato completo no tiene desperdicio. Incluso así, facturas por horas es un delicioso contraste con los dos CEOs suspendidos que fueron a juicio la pasada semana – Bernie Ebbers de WorldCom y Richard Scrushy de HealthSouth – y Ken Lay de Enron, que va a ir a juicio este mismo año.

Este trío que consiguieron $1 billón más o menos por ser CEOs, afirma haber sido engañado cada uno de ellos por sus respectivos jefes financieros. En otras palabras, ganaron todo ese dinero, pero no sabían que estaba pasando en las compañías que dirigían.

Ebbers se adjudicó al menos $475 millones de WorlCom, a su cuenta. Más de $400 millones eran un préstamo a la compañía que no fue pagado; el resto era salario, primas, venta de acciones y beneficios de stock options. Lay obtuvo $325 millones de salario, primas, venta de acciones y beneficios de opciones, y Scrushy alrededor de $125 millones. Estas cifras están basadas en clasificaciones de las compañías y datos de Thompson Financial.

El contraste entre el paquete de Cooper y el deshonrado trío, simboliza es debate sin fin acerca de las compensaciones de los CEOs. Cuando los precios de las acciones estaban estancados en los 70 y principios de los 80, los CEOs eran considerados como burócratas que eran pagados generosamente sin importar si los precios de las acciones habían funcionado pobremente. En los 90, los CEOs estaban sobrecargados con acciones y opciones para darles juego y hacerles actuar como propietarios. Como podemos ver de Ebbers, Lay y Scrushy, algunas veces eso no funcionaba bien tampoco. Estos “propietarios” dicen que no tienen ni idea de lo que estaba pasando en sus compañías.

Entra Cooper cuyo trato de pago por horas es modelo para reestructurar el mundo del cual él proviene. Si reestructura Krispy Kreme, es un genio y consigue un éxito extra. Si Krispy Kreme mete la pata, lo más probable es que esta opción vaya a la bancarrota. Además, no necesita el dinero. Vendió Zolfo Cooper a Kroll Inc. En 2002 por $100 millones en efectivo y más de $50 millones en acciones, y en 2004 Marsh & McLennan compró Kroll en efectivo y al doble de su precio en acciones de 2002. (No se cuanto de todo este dinero fue a Cooper, que no ha hablado conmigo; pero sin lugar a dudas, un montón).

Así que él gana, salga cara o cruz. Si la moneda cae de su lado, él todavía es un hombre rico.

Fuente: Newsweek
Traducción: todomba.com
 
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