
¿Critican cualquier trabajo que hace? ¿Le arrinconan y le dejan las tareas menos creativas? Sepa cómo evitarlo.
De la noche a la mañana, a J.M. le pusieron un nuevo jefe. A los pocos meses, el directivo empezó a cambiar todos los métodos de trabajo y, textualmente, a pedir su cabeza, amenazándole con un despido disciplinario. ¿Motivos? Ninguno. Y es que, hasta ese momento, J. M. era uno de los técnicos más valorados.
Como él, y según la Universidad de Alcalá de Henares, 2,3 millones de trabajadores sufren en España mobbing o acoso laboral. ¿En qué consiste? Cuando un grupo o una persona someten a otra a una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y durante un tiempo prolongado. El maquiavélico objetivo es machacarle para que abandone la compañía. Pero no se desespere: no todo está perdido.
1 Identifique el problema
"La primera reacción, y también la peor, es negar que se es una víctima", asegura Marta Alamán, abogada de Landwell- PWC. Para ella, es un error pensar que el problema se solucionará si deja pasar el tiempo. Esto sólo lo intensifica. Pero no siempre una acción aislada puede considerarse acoso laboral. "No se suele considerar mobbing que un jefe sea un negrero, sin más", explica Román Gil, de Abogados Asociados. Según Alamán, para que lo sea, la situación tiene que prolongarse durante al menos seis meses.
2 Evite las reacciones emocionales
Es lo que está buscando su acosador: que dé un par de gritos para despedirle sin pensarlo dos veces. Haga de tripas corazón y cuente hasta tres antes de hacer cualquier comentario. Demuestre que tiene sangre fría..
3 Actúe contra el ataque
"Hay que hacer frente al hostigador, esto le hará recular, porque, en el fondo, es un cobarde", advierte el psicólogo Iñaki Piñuel, autor de Mobbing. Manual de Autoayuda y profesor de la Universidad de Alcalá.
4 Contrarreste todas las críticas
Aunque no le dejen, intente hacerlo de forma constructiva. No se amilane, pero tampoco intente convencer a su hostigador: no servirá de nada.
5 Denuncie el acoso a varias personas
No se calle. Comente las agresiones a sus compañeros, jefes, amigos y familiares. También puede remitir una carta a su compañía denunciando la situación y exigiendo que se solucione, en virtud de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. "Hay que seguir el procedimiento de quejas de la empresa y, si no existe, denunciarlo ante RRHH, al superior del hostigador y a los representantes de los trabajadores", recomienda Alamán.
6 Conserve todo tipo de pruebas
"Hay que documentar y registrar las agresiones de que se es objeto desde el inicio", advierte Piñuel. Incluso apuntar cada día las frases de su jefe. Correos electrónicos, fotografías de su lugar de trabajo si éste es insalubre... "Recomiendo grabar alguna conversación", señala Román Gil. En la grabación siempre deberá aparecer su voz y la del acosador, idealmente cuando le está denigrando. "Si no aparece la voz del acosado, no sirve", añade Román. Tenga cuidado con esta prueba: a veces el hostigador niega que la voz sea suya y las diligencias judiciales son más complicadas.
7 Proteja todos sus documentos
No tiente a la suerte. "Guarde todo bajo llave y proteja sus documentos y archivos", añade Piñuel. Según él, hay que desconfiar de las capacidades manipuladoras de los hostigadores.
8 Busque apoyo fuera de su empresa
La familia y los amigos son fundamentales. "Hay que exteriorizar el problema", señala Alamán. Tampoco olvide mejorar su formación y sus posibilidades de encontrar empleo en otro sitio si el asunto no se soluciona.
9 Intente mejorar su autoestima
Una de las consecuencias más inmediatas es pensar que uno no sirve para nada. No se crea las milongas de su acosador.
10 Busque ayuda profesional
Como casi siempre, es fundamental la ayuda de un buen abogado laboralista y de un psicólogo experto en estas lides.
Fuente: capitalrevista.es