
El año pasado Samantha Kitover alcanzó un punto decisivo en su carrera. Con 25 años y natural de Chicagoan, y trabajando como formadora de ventas para Canon USA, Kitover se imaginó que podía dar un empuje a su salario e incrementar sus opciones si conseguía un MBA. Pero no quería dejar su trabajo, y frecuentes viajes de negocios descartaban un programa part-time en una universidad local. “No podía garantizar que estuviera en la ciudad para una clase el sábado,” dice.
¿La solución? El programa MBA online MBA de la University of Phoenix, un centro que se ha convertido en la mayor institución de enseñanza superior en los Estados Unidos. Ahora la clase de Kitover es su ordenador portátil. Las habitaciones de hotel se convertían en centros de estudio. Unos pocos meses después, se sentía contenta con su decisión, incluso aunque su única oportunidad de conocer a sus compañeros de clase fuera el día de la graduación en 2007. “Soy un consumidor informado, y esta es la forma en la que se hacen las cosas.”
Kitover no es la única que piensa así. Las inscripciones para los programas MBA online se están disparando – con unos 125.000 estudiantes de virtualmente cero hace 10 años – incluso aunque las solicitudes para las escuelas de negocios tradicionales han bajado. Y mientras los programas online puede que no garanticen el acceso a un networking poderosos de alumnos o a las más prestigiosas asesorías y bancos, el respeto por el título se ha incrementado hasta el punto que, para algunos, el conseguir uno tiene sentido para su carrera. “Nuestra percepción es que una educación online de una universidad con reputación, es tan valioso como el título ofrecido presencialmente,” dice Alan Fisher, director de ampliación de la educación corporativa en Intel, que paga para que los empleados consigan MBAs a través de varios programas en la web. “No diferenciamos entre los dos.”
Más de 150 escuelas de negocios acreditadas ofrecen ahora versiones online de sus programas, según GetEducated.com, que sigue la pista a la educación online. Algunos de los grandes jugadores de los MBAs basados en Internet, sin embargo, son compañías como la University of Phoenix (subsidiaria de Apollo Group), que presume de tener unas 18.800 inscripciones de estudiantes MBA online, y Capella, que planea hacerse pública y tiene unos 1.000 estudiantes MBA. Las 20 mejores escuelas de negocios de la nación (clasificadas por U.S. News & World Report) todavía no ofrecen programas online, pero prominentes escuelas como Indiana University y Arizona State University han entrado en el mercado.
Impulsando el auge de la educación directiva basada en Internet, están las corporaciones deseosas de una mejor formación para sus ejecutivos. General Motors para para que sus empleados consigan un MBA a través una escuela basada en Internet lanzada hace dos años por el New York Institute of Technology y Cardean University. Ingersoll-Rand tiene un acuerdo con Indiana para hacer un MBA online a medida para sus empleados. Capella ofrece descuentos en las tasas para compañías de Fortune 500 como Boeing, Johnson & Johnson, y Wells Fargo, para que coloquen la escuela en las lista de “preferred provider”. Los MBAs online sirven como “una necesidad de mercado real,” dice Trace Urdan, analista de la unidad de investigación de acciones de Robert W. Baird. “Es una situación en la que ganan tanto las compañías como los empleados.”
Quizás los estudiantes de los MBA online hubieran podido elegir hacer las titulaciones part-time tradicionales. Karen Breinlinger, por ejemplo, trabajaba en el departamento de recursos humanos de Corning, en Nueva York, cuando se matriculó en el iMBA de Internet de Syracuse University. Eso significaba que no tenía que renunciar a su trabajo y que podía hacer los trabajos del curso por la noche, después de que los niños se hubieran ido a la cama. Se graduó en mayo y ahora está trabajando a nivel de directivo con un salario más alto, en la división de desarrollo de productos de la compañía. “La intensa formación en los negocios compensó la ausencia de formación técnica” requerida por el nuevo trabajo, dijo.
Daniel Forester, un ingeniero industrial de 26 años en Bridgestone Americas en Nashville, Tennessee, también quería un título directivo sin dejar su compañía. Actualmente matriculado en un MBA online de Arizona State, Forester estima que pasa 20 horas a la semana de media “en la escuela.” Por las tardes y durante los descansos para la comida, accede a lecturas del curso, video clips, y discusiones en clase a través de una página web. Tiene un curso cada seis semanas y es calificado parcialmente por su participación con compañeros de clase y profesores en discusiones online acerca de las tareas. Hay algunos plazos difíciles también: tiene 48 horas para completar un examen final una vez que lo descarga.
Los detractores dicen que Internet no puede dar los valiosos contactos de carrera profesional que ofrecen las escuelas de negocios tradicionales. “Hay que intentar hablar con los compañeros de clase cara a cara todos los días,” admite Forester. Pero está sorprendido de cómo ha sido de fácil y rápido hacer amigos. Envía chistes por e-mail a un profesor de economía que nunca ha conocido, y la web sirve como una sala virtual para los estudiantes donde Forester y sus compañeros de clase pueden pasar el rato, del modo en el que lo harían sus compañeros del campus. Ayuda el que Arizona State exife a todos los nuevos estudiantes que pasen una semana en el coampus y que dividen las clases en grupos de seis. La mayoría de los programas MBA online, de hecho, siguen este modelo, ofreciendo una mezcla de Internet y de enseñanza en directo. Algunas, como la University of Phoenix y la University of Michigan en Dearborn, no requieren que sus estudiantes online pisen el campus.
Por supuesto, si piensas que un MBA online es una forma de conseguir un título barato, haz tus deberes. Muchas escuelas cobran tanto por los títulos online como por los presenciales, o más. En Arizona State, por ejemplo, un MBA online de dos años cuesta 38.000 dólares; un MBA full-time en el campus cuesta 30.000 dólares para residentes del estado y 50.000 para estudiantes no residentes. Los estudiantes de la University of Phoenix pagan hasta 33.140 dólares para conseguir un MBA por Internet, unos 12.800 dólares más que el coste medio de un programa similar ofrecido en una escuela con asistencia a clases. Syracuse cobra lo mismo, unos 50.000 dólares, tanto si un MBA es conseguido online o no.
También, la industria de la educación online ha estado sometida a un mayor examen. El año pasado la University of Phoenix pagó 9,8 millones de dólares para resolver las alegaciones del Departamento de Educación de los Estados Unidos, que incorrectamente vinculaban el pago a los empleados con las cifras de inscripción. Los reguladores también están investigando si Career Education, que dirige dos programas MBA online, falseó la ayuda financiera para que sus estudiantes pudieran ser elegidos y las cifras de colocación de los graduados. Entre la controversia hay signos de que el crecimiento meteórico de estos educadores pudiera estar bajando: acciones de Apollo Group, Career Education, y Corinthian Colleges se están cotizando por debajo de sus máximos de la primavera de 2004.
Pero eso no ha frenado a las escuelas más prestigiosas – tienen miedo de que la distribución por Internet pudiera quitar importancia a sus marcas – a abrirse camino online. El curriculum de Duke University de 115.000 dólares por el executive MBA está ampliamente basado en Internet y en junio la University of Virginia planea lanzar un programa MBA de 90.000 dólares par directivos de rango superior que quieran hacer uso de la web. Incluso en Harvard University, los nuevos MBAs tienen clases de preparación online antes de llegar al campus, y este otoño una clase de una escuela de negocios en liderazgo se impartió enteramente por Internet. Puede que sea una cuestión de tiempo, hasta que todos los MBAs estén disponibles online. “Trabajo con personas todo el tiempo a las que raramente conozco en persona,” dice Fisher de Intel. “Eso es el mundo real de los negocios de hoy en día, y cualquiera que diga que los MBA online no funcionan, es que se está engañando a si mismo.”
Krysten Crawford
Fuente: Business 2.0
www.business2.com
Traducción: todomba.com