
¿Qué son las acreditaciones de las que presumen algunas escuelas de negocios? Se trata de la certificación realizada por organismos internacionales formados por directivos de otros centros y por empresarios que aseguran que la institución cumple una serie de criterios de calidad. Tres son los sellos de referencia en el mundo.
Quique Rodríguez / Madrid. The European Quality Improvement System (EQUIS) es la acreditación que otorga la European Foundation for Management Development (EFMD) y se ha convertido en el sello de calidad de referencia para las escuelas de negocios en Europa. Aunque en principio restringía su actividad al Viejo Continente, desde hace años acredita también centros del resto del mundo. Sesenta y cuatro instituciones poseen este reconocimiento, entre ellas cuatro españolas: EADA, Esade, IESE e Instituto de Empresa. Un quinto centro, EOI, se encuentra en la fase inicial del proceso de acreditación de EQUIS.
Su paralelismo en Norteamérica lo representa The Association to Advance Collegiate School of Business (AACSB), que otorga una acreditación que responde a las mismas siglas. De igual forma, unas cuatrocientas escuelas de negocios estadounidenses y canadienses han obtenido este sello que, desde 1997, puede ser solicitado también por instituciones del resto del mundo. Entre las españolas, Esade e Instituto de Empresa han sido ya evaluadas y acreditadas por este organismo.
Triple corona
La conocida dentro del sector como triple corona se completa con la acreditación AMBA, concedida por el organismo británico The Association of MBAs, que evalúa solamente programas en administración y dirección de empresas y no a la institución en su conjunto, como las dos anteriores. Los MBA de setenta y cinco centros han superado el proceso con éxito, entre ellos cuatro españoles: de nuevo EADA, Esade, IESE e Instituto de Empresa.
"Son sellos de calidad, similares a los que se conceden a las empresas, pero especializados en la actividad de las escuelas de negocios y otorgados por organismos y personas que conocen bien el sector. Son una garantía para el estudiante, porque están reconocidas internacionalmente", explica Gonzalo Garland, director del departamento de relaciones internacionales del Instituto de Empresa. Pero no sólo aportan información a los potenciales estudiantes. "Es una manera de reforzar la reputación y el posicionamiento para atraer talento a la escuela. Entre los candidatos a estudiantes, entre los potenciales profesores y escuelas colaboradoras y entre las empresas", afirma Xavier Mendoza, decano de Esade y uno de los pocos europeos miembros de los comités de acreditación de la AACSB.
Requisitos
Pero, ¿cómo se consiguen estas acreditaciones? El primer requisito es ser miembro del organismo acreditador correspondiente. Hay muchas escuelas miembros, que cumplen sólo unos mínimos y no tienen la acreditación, pero todas las acreditadas deben ser miembros.
La iniciativa parte de las propias escuelas que van a ser evaluadas. Un centro solicita la apertura del proceso al organismo acreditador, normalmente, cuando considera que no deberá tener problemas en superarlo. No poseer este tipo de reconocimientos puede suponer renunciar a un plus de imagen y credibilidad en el sector, pero solicitarlo y no obtenerlo puede convertirse en una desacreditación.
Estos organismos hacen públicos los criterios estandarizados de calidad que tienen en cuenta a la hora de conceder o denegar la acreditación a una escuela, por lo que éstas pueden analizar de antemano si están en condiciones de obtenerla o no. Una vez solicitado el inicio del proceso evaluador, las escuelas deben llevar a cabo un pormenorizado informe de autoevaluación que entregarán al organismo acreditador.
Los miembros de los comités que seguirán el proceso son, a su vez, buenos conocedores del sector de la formación para ejecutivos. Suelen estar compuestos por unos veinte directivos y decanos de escuelas de negocios de diferentes países y representantes de grandes empresas.
Los elementos que se tomarán en cuenta en el proceso de evaluación son, fundamentalmente, la internacionalización: la diversidad del alumnado y del profesorado, la presencia internacional del centro, los programas en idiomas y el enfoque global de contenidos y materiales pedagógicos. El claustro permanente: el porcentaje de profesores con doctorado, su experiencia internacional, la producción académica propia, etcétera. Los procesos internos también son examinados: los sistemas de evaluación del alumnado y del profesorado que la propia escuela realiza cada año, los requisitos y sistemas de admisión, la dirección estratégica y la estructura de gobierno.
Una vez recibido y analizado el informe de autoevaluación de la escuela pueden producirse tres situaciones. Si el comité considera que el centro no responde a las características esperadas, suele realizarse un plan de acción que se propone a la escuela evaluada para poder obtener la acreditación unos años más tarde. El organismo tutelará al centro y realizará una tarea casi de consultoría si éste lo desea.
Otra posibilidad es que si los miembros del comité tienen dudas sobre la idoneidad de concederle la acreditación, ésta le sea otorgada de manera provisional, normalmente por dos o tres años, y se desarrolle un plan de mejora que la escuela debe implementar con éxito para que le sea refrendada cuando caduque la concesión provisional.
Auditores
La tercera opción es que el centro cumpla, a priori, los requisitos exigidos. Si es así, el proceso continúa adelante con la visita de cuatro auditores a la escuela. Estos equipos de acreditación suelen estar compuestos por cuatro miembros: tres decanos de escuelas de distintos países y un directivo de una empresa, normalmente un gestor de la formación para directivos del área de recursos humanos. Se procura, además, que uno de los cuatro sea del mismo país que la escuela evaluada para que conozca a fondo el sistema educativo en el que desarrolla su actividad.
Estos auditores escudriñan el centro de estudios durante dos o tres días a tiempo completo, asistiendo a clases, entrevistando a alumnos, profesores y directivos del centro y examinando las instalaciones. Después redactan un informe que incluye una recomendación de conceder o no la acreditación.
En la siguiente reunión del comité es analizado el informe de los auditores y se decide si finalmente se concede la certificación, algo que no siempre sucede. Aunque no es lo más habitual, algunas escuelas han visto denegada su solicitud después de someterse al proceso de evaluación. Además, estos reconocimientos no son indefinidos en el tiempo. Cada cuatro o cinco años las escuelas deben prorrogar el distintivo sometiéndose a un proceso denominado reacreditación.
Un proceso que supone una inversión de tiempo y recursos para las escuelas evaluadas. Tiene un coste directo, en el caso de EQUIS dieciocho mil euros que la escuela debe pagar al organismo acreditador. Y el coste indirecto derivado de la carga de trabajo que supone el desarrollo del proceso, que suele prolongarse durante un año aproximadamente.
Y, ¿para qué sirven estos sellos de calidad? David Parcerisas, director general de EADA, ha formado parte durante muchos años de los comités evaluadores de la primera de estas acreditaciones. Él fue uno de los auditores que visitaron Esade, IESE e Instituto de Empresa en sus acreditaciones o reacreditaciones. Para este veterano directivo del sector "ser miembro de estos organismos es interesante porque aportan a la escuela una red de contactos, un network sectorial, pero no es suficiente. Las acreditaciones organizan y ordenan el mercado en primera, segunda y tercera división", afirma el responsable de EADA.
"Se trata sólo de cumplir unos mínimos. Es crucial para escuelas no tan conocidas globalmente, pero no tanto para las que ya tienen ese reconocimiento por sí mismas", opina Alberto Arribas, director de programas executive education del IESE.
Fuente: Expansión y empleo