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Las mujeres "toman" el MIT PDF Imprimir Enviar a un amigo
lunes, 28 de marzo de 2005
Susan Hockfield tiene ante sí un doble reto como rectora del Instituto Tecnológico de Massachusetts: mantener el prestigio del centro y, al mismo tiempo, contribuir al cambio de la cultura universitaria, que ha estado tradicionalmente dominada por los hombres.

Victoria Griffith / Financial Times. Susan Hockfield, que en diciembre se convirtió en la primera mujer rectora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT en sus siglas en inglés), ha tenido una primera toma de contacto mucho más agradable que su predecesor, Charles Chuck Vest, que en su primer día de trabajo no fue capaz de encontrar el despacho: haciendo gala de sus bromas, los estudiantes habían ocultado la entrada con un tablón de anuncios gigante.
Quizás la comunidad del MIT se percató de que el nombramiento de Hockfield no era un asunto con el que se podía bromear. Hockfield representa un profundo cambio: la nueva imagen del Instituto y, en general, de la enseñanza superior de Estados Unidos.

Tradicionalmente, las universidades estadounidenses han estado dirigidas por licenciados en carreras de Humanidades. Pero está cambiando. Según el Consejo Americano de Educación, en la actualidad más de una quinta parte de los rectores universitarios son mujeres, frente a menos del 10 por ciento de 1986. Además, en los últimos años se ha nombrado a más científicos, como los rectores de Princeton, Stanford y de la Universidad de Michigan. "Esto es reflejo de un mayor reconocimiento de la importancia de la ciencia para nuestra economía y nuestra sociedad", subraya Hockfield, desde su despacho en Cambridge, Massachusetts.

Hockfield, de 53 años, en su día destacada investigadora de neurociencia y anteriormente rectora de Yale, es la primera persona con experiencia en ciencias biológicas en ocupar un puesto de estas características en un centro de Ingeniería, tradicionalmente dominado por hombres. Su condición de mujer ha llamado aún más la atención desde que en enero Larry Summers, rector de Harvard, la universidad más próxima, abrió un debate nacional sobre las mujeres en el campo de la ciencia. En el transcurso de una conferencia, Summers cuestionó las capacidades "intrínsecas" del género femenino en ese terreno, y sugirió que el motivo de su baja representación en las facultades se podía deber a motivos biológicos.

Comunicado
La rectora del MIT no se muestra muy cómoda cuando se le invita a expresar su opinión sobre la polémica. "Ya he emitido un comunicado y he redactado una carta. No voy a hacer más comentarios al respecto", afirma.

El mes pasado, Hockfield, junto con los rectores de Princeton y Stanford, tomó la poco habitual iniciativa de publicar una respuesta conjunta a la controversia sobre el género femenino. "Las especulaciones que aseguran que las diferencias innatas pueden ser el motivo de la baja representación femenina en las Ciencias y en la Ingeniería puede hacer resurgir viejos mitos y reforzar los estereotipos negativos", escribieron.

El MIT ha mostrado su sensibilidad sobre el tema de la diversidad. En 1999, un comité interno –encabezado por Nancy Hopkins, la primera en hacer llegar a los medios los comentarios de Summers sobre las mujeres— entonó el mea culpa, acusando al centro de discriminación. Según el informe del comité, "en la cultura universitaria dominada por los hombres, las mujeres no sólo ganan menos, sino que tienen menos posibilidades de escalar posiciones". El nombramiento de Hockfield es parte de un esfuerzo a largo plazo que tiene como objetivo modificar esa cultura.

La rivalidad entre el MIT y Harvard ha sido con frecuencia objeto de especulación. Sin embargo, con el nombramiento de Hockfield, la diferencia entre las dos universidades se ha agudizado aún más. Aunque tanto Summers como Hockfield fueron reclutados para introducir cambios drásticos en las prácticas establecidas en dos de las universidades más prestigiosas del mundo, sus estilos son totalmente distintos. Él es conocido por su franqueza, mientras que ella suele medir sus palabras. A él se le acusa de falta de sensibilidad; ella, en cambio, suele preguntar por el estado en el que se encuentran sus colegas.

En Harvard, Summers se enfrenta a las críticas sobre el estilo de su gestión. El número de mujeres a las que se ofreció posiciones permanentes en la Facultad de Artes y Ciencias ha ido disminuyendo todos los años desde que llegó a la Universidad, hace cuatro años. En el MIT, Hockfield ha optado por aumentar la diversidad, no sólo con las mujeres, sino también con las minorías.

Con Chuck Vest, la Universidad ya se había embarcado en un programa de cambios que no sólo favoreció la diversidad. Amplió los espacios de las residencias de estudiantes y transformó el campus, contratando a famosos arquitectos para que diseñaran nuevos espacios donde trabajar y relacionarse. Puede que el reto al que se enfrenta Hockfield sea mayor: deberá luchar por mantener la posición del MIT, una de los centros de Ciencias más prestigiosos del mundo.

Más competencia
A medida que los centros de todo el mundo invierten más en investigación, la competencia del MIT se ve incrementada. "La rivalidad por convertirse en la mejor facultad está aumentando", asegura Hockfiel, a quien le gustaría que el MIT tuviera un espíritu más colaborador. "Desde mi época de estudiante me ha interesado la intersección de disciplinas, que logra combinar el conocimiento al que nadie consigue llegar de forma individual", explica. "Mi especialidad –la neurociencia– apenas existía cuando estaba en el instituto".

Aun así, Hockfield reconoce que la colaboración se enfrenta a problemas de tipo logístico, como decidir quién se va a responsabilizar de los nombramientos. "La innovación es la clave del éxito de nuestra institución", asegura Hockfield. A diferencia de la mayoría de las universidades elitistas, aquí se suele experimentar con nuevos temas y métodos pedagógicos.

"Esto es una gran meritocracia. Si las ideas propuestas no funcionan, se descartan", asegura. En cuanto a la idiosincrasia del centro, sostiene que, "aunque cada lugar tiene las suyas, las nuestras se han hecho más conocidas".

Fuente Financial Times
www.ft.com
 
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