
El Gobierno reserva la denominación oficial para cursos de carácter estrictamente académico
SUSANA PÉREZ DE PABLOS | MADRID EL PAIS
La reforma de la única etapa educativa que le queda por cambiar al Gobierno, el posgrado, ha sembrado la incertidumbre y la preocupación en los centros de educación superior al establecer el título oficial de máster con carácter exclusivamente académico y no profesional. Estos máster deberán tener una parte de "formación académica avanzada" y otra de "iniciación a la investigación" y una duración mínima de unos dos años.
Este curso pasa a ser con esta reforma la primera parte del posgrado (que se dividirá en estudios de máster y de doctorado) al que se podrá acceder con un título de licenciado. Esta medida modifica radicalmente el concepto de máster extendido hasta ahora, que internacionalmente se considera una formación dirigida a profundizar en las habilidades y conocimientos profesionales.
Las principales preocupaciones de estas instituciones de educación superior son la "incertidumbre" que provoca esta reforma sobre el uso futuro de la denominación de máster y la "confusión" y "ambigüedad" que puede provocar en el mercado y en los organismos tanto nacionales como internacionales el hecho de que los máster oficiales no sean los profesionales, sino académicos, y que los primeros queden sin ningún tipo de regulación ni mención en este decreto general sobre los estudios de posgrado. Expertos en cursos de posgrado advierten además de que la fórmula adoptada por el Gobierno puede fomentar "el peligro de estafas" de máster que no cumplen los mínimos requisitos de calidad para denominarse así, algunos de los cuáles ni siquiera están dirigidos a titulados superiores.
Cambio de toda la etapa
El texto pretende regular todos los estudios de posgrado oficiales bajo el título: Borrador de anteproyecto de real decreto por el que se regulan los estudios universitarios oficiales de posgrado y la obtención y expedición de los títulos oficiales de máster y doctor. El ministerio hará público este documento, aún sujeto a las últimas modificaciones, presumiblemente antes de diciembre. El texto ha sido elaborado por media docena de expertos coordinados por el que ha sido director general de Universidades hasta el pasado 7 de octubre, Ismael Crespo, y actual director de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditaciones (ANECA).
Actualmente no existen en España máster reconocidos como oficiales, y cientos de instituciones privadas y públicas y prácticamente todas las universidades españolas otorgan títulos propios de máster, algunos de los cuales gozan de gran prestigio en el mercado laboral y del reconocimiento por parte de los más reputados organismos internacionales de cada sector.
Otro aspecto que inquieta a las instituciones de educación superior es que en el borrador no se especifica si la denominación de máster se va a reservar para los títulos que cumplan los requisitos oficiales, lo que obligaría a la adaptación de los que existen a los requisitos del decreto o a renunciar a esta denominación. Según fuentes próximas a Educación, la intención del Gobierno es que puedan coexistir máster oficiales con otros que no lo sean.
"No se puede plantear una reforma de este tipo desconociendo la realidad de partida. En España hay una gran oferta de máster, algunos de gran prestigio, y el cambio que se plantea lo que hace es introducir un elemento de confusión. No se sabe qué se pretende con esta medida ni por qué se hace", señala el presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Ignacio Berdugo. "Esta reforma debería ser el fruto de un diálogo previo que no se ha producido. No es de recibo que no se haya consultado a las universidades sobre estos cambios", añade Berdugo. "Además, no se pueden plantear reformas parciales, como ésta de los estudios de posgrado, sin pensar primero qué se va a hacer con el resto de los ciclos, que hay que reformar antes de 2010 para adaptarlos a los acuerdos de la UE".
También es de esta opinión el rector de la Universidad Politécnica de Madrid (centro que cuenta con numerosos máster profesionales), Saturnino de la Plaza: "Con este decreto se intenta definir lo que sería el 2º ciclo que recoge la Declaración de Bolonia de la UE, pero, al no hacerlo de una manera conjunta con el 1º, que serán las licenciaturas y diplomaturas, no es operativo". Respecto a la creación del máster oficial, este rector dice que "el borrador lo establece simlemente como un paso previo para ser doctor, y lo que se debería hacer es diferenciar en el decreto, por un lado, los estudios de posgrado que conducen a un máster (los especializados, profesionalizadores, que conducen al trabajo en el mercado y no son para investigar) y por otro lado el actual Diploma de Estudios Avanzados (DEA), orientado a un posterior doctorado y a la investigación". "Tal y como está en el borrador, no se sabe, por ejemplo, si van a poder existir los títulos propios de máster de las universidades que se dan ahora y, al acuñar el máster como título de posgrado único junto con el de doctor, se crea una gran confusión".
El director de la Cátedra Unesco de la Universidad Complutense -dedicada al diseño de políticas universitarias-, Francisco Michavila, señala que el título oficial de máster recogido en el decreto supone una "importante ruptura y va a crear una confusión de títulos, con el consiguiente peligro de estafas". "El borrador llama máster al actual DEA, y obliga con ello a que si una universidad quiere dar un máster oficial tenga que orientarlo a lo académico y no a lo profesional. Esto refleja un diseño uniformador de las enseñanzas y retrógrado, cuando lo que debería es perseguir las estafas, por ejemplo, mediante la acreditación voluntaria de los máster por las agencias", añade Michavila.