
Lo anterior, hace evidente que el campo de operación ya no sólo se circunscribe a los cinco países del istmo, sino que también a otros continentes y que en la nueva era de hacer negocios en Centroamérica, las empresas nacen con el sello de grupos regionales, pues saben que un mercado potencial de 30 millones con leves diferencias culturales, perfila un mayor margen de utilidad y consecuentemente un mayor poder de negociación en un mundo que gira a los vaivenes de la globalización.
Bajo este esquema global, hoy en día el campo de juego para realizar los negocios es simplemente TODO EL MUNDO. Las fronteras nacionales ya no son una barrera para las empresas. Los grandes avances tecnológicos en el campo de las comunicaciones, transporte y de la computación han revolucionado la manera en que se llevan a cabo los negocios, ya que no se puede sobrevivir en perfecto aislamiento de un mundo que se ha vuelto más complejo e interrelacionado que antes.
Esta transformación de condiciones conlleva adaptación y cambio por parte de las empresas, pero también en la forma de pensar de los mismos empresarios que han tenido que romper algunos paradigmas para adaptarse a la nueva danza de la Globalización.
En las economías competitivas las empresas más eficientes son las que ganan, mientras que las que administran sus recursos de una mala manera pierden y tienden a desaparecer.
El nuevo panorama implica un gran desafío para el mundo empresarial, que enfrenta un contexto en el que los precios están fijados por el mercado, donde las variables son la calidad y los costos; en el cual los consumidores están expuestos a una oferta muy variada de productos extranjeros y locales, exigiendo mayores niveles de calidad que en el pasado.
A partir de esto, las firmas de hoy deben concentrase en producir bienes y servicios que alcancen los retos de los mercados internacionales, bajo cambios rápidos en las demandas, y al mismo tiempo, lograr un retomo sobre la inversión que resulte atractivo.
Conocer qué es lo relevante para ser competitivo dentro de un sector, la forma en que se desenvuelve la competencia y la mejor forma de responder, así cómo la evolución del mercado, son según Michael Porter, los puntos clave para decidir la estrategia competitiva a encarar.
Los tiempos han cambiado y el dinamismo que se vive en algunos sectores de la industria global demanda de las firmas una nueva forma de pensamiento empresarial que las pone entre la espada y la pared : Introducen cambios o se retiran del mercado dinámico.