
Son muchos los profesionales con buena formación y amplia experiencia que, por distintos motivos, deciden dar un giro a su carrera. Estos son algunos consejos.
Recientemente una joven profesional de márketing, con muy buena formación y experiencia, nos pedía consejo sobre su carrera. Llevaba trabajando cinco años en una de las principales multinacionales de tecnologías de la información, en las que había desempeñado distintos puestos, con claras aportaciones y experiencia, estando reconocida por la empresa. No veía claro su futuro profesional, pues, dentro de la marcada cultura tecnológica dominante en la empresa, los puestos más interesantes, de mayor responsabilidad y desarrollo en márketing se asignaban a otros colegas ingenieros o con formación más técnica.
Últimamente sentía que llevaba ya un tiempo haciendo más de lo mismo, aprendía menos y, a veces, el trabajo comenzaba a aburrirla. Cada vez pensaba más en un posible cambio a una entidad de gran consumo, alimentación, cosmética o bebidas, donde la comercialización de los productos tuviera más peso que el contenido tecnológico. Al mismo tiempo, buscaba un proyecto más estable y duradero. La lectura que hacía sobre su situación profesional era bastante certera.
Después de animarle a explorar alternativas de cambio en la dirección que ella señalaba, hicimos una pequeña reflexión sobre recomendaciones que pueden ser de utilidad a otros profesionales en situación análoga.
1. Atiende tus sentimientos. El preámbulo del cambio de trabajo brota, ante todo, al no ver claro el horizonte de carrera y de futuro. Cambiamos cuando lo que queremos hacer en la vida ya no pasa por la empresa. Ya no existen la ilusión y el entusiasmo que antes existían. Hay menos ganas de ir al trabajo, más rutina en el día a día y más de lo mismo: aburrimiento, sensación de aprender y aportar menos, de haber cumplido una etapa y de haber tocado techo. Se empieza a buscar algo sin saber qué, olfateando alternativas, sin total convencimiento. Estos síntomas son los signos y claves premonitorias del cambio que posteriormente aparecerá como necesidad más evidente.
2. No sigas la ley del mínimo esfuerzo. En vez de seguir haciendo más de lo mismo o de empezar a hacer un mailing disperso a muchas empresas, selecciona bien aquéllas a las que quisieras ir y envía tu historial.
3. Sé proactivo y esboza un plan. En vez de reaccionar pasivamente a las oportunidades que te puedan venir, trata de ver lo que quieres en términos racionales y razonables. Tendrás también más aplomo y confianza en las entrevistas con las empresas que hayas seleccionado.
4. Pon atención en los cantos de sirenas. Son señales rojas. No te quedes con lo primero que te salga, si se aleja del camino que te has trazado. Significará más de lo mismo, que es lo que no quieres.
5. Identifica tus capacidades y puntos fuertes. Significa tener claras tus capacidades naturales y aprendidas, tus talentos en el sentido más bíblico, tus dones. Analiza tus experiencias de trabajo más satisfactorias, fructíferas y eficaces, en las que más has aportado y aprendido, que ambas cosas se dan juntas.
6. Clarifica tus intereses. Piensa en qué actividad vas a aplicar tus capacidades y talento. Que hagas bien una cosa no significa que la vayas a hacer siempre. Mira si tienes otros campos de interés y explora el gap entre las capacidades y experiencia que ya tienes y las que necesitas para esa otra actividad, así como la formación que implica.
7. Descubre tus valores y "ajusta tus velas". En qué tipo de compañías y culturas corporativas te gusta trabajar. Selecciona, si puedes, las que más encajen con tu personalidad y valores.
8. Actúa y trabaja: "Genera ocasiones de gol". Muévete bien pertrechado con todos estos aparejos. Pon cuatro o cinco cañas de pescar, como hacen los pescadores expertos, con cebo bien colocado en los anzuelos, y revísalos periódicamente hasta lograr pescar un buen pez. Comprueba siempre el pez que ha picado. Tú mismo decidirás guardarlo o devolverlo al mar.
El asesoramiento de carrera tiene, como mínimo, tres grandes ventajas sobre otros tipos de consultoría. Primero, es como las infusiones de hierbas, que no perjudican y pueden sentar bien. En segundo lugar, es libre, pues la relación es de confianza, más allá de la mera transacción económica. Y, por último, sale gratis, como los mejores consejos que recibimos en la vida.
Por José Medina
Presidente de Ray & Berndtson
Fuente: Expansión y Empleo
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