
Del mismo modo el poder en la organización ha pasado de una concepción de alta centralización a una de descentralización gradual y sistemática”
J. M. Villegas
Las estructuras organizacionales han sido proyectadas con un sólo objetivo: alcanzar eficientemente las metas propuestas por medio del compromiso de las personas que integran la estructura informal, mediante los equipos autónomos de alto desempeño. La finalidad de las empresas es garantizar la producción de bienes y servicios de una alta excelencia, que satisfagan no solamente la satisfacción de sus clientes, sino también la fidelidad y lealtad de los mismos; por la cual debe apoyarse por medio de una dirección general estratégica en las áreas fundamentales: administración del conocimiento y del capital intelectual humano, finanzas, mercadeo y producción; ayudadas por relaciones industriales, ingeniería, mantenimiento, relaciones públicas e institucionales, legales entre otras. Éstas deben actuar integradas, debido a que cualquier decisión que sea adoptada en cada una de esas áreas influye en las otras. Por medio de un pensamiento sistémico deben colaborar en la consecución de los objetivos estratégicos organizacionales, para garantizar el éxito de la organización. Por tal motivo los líderes que ocupan posiciones en los altos niveles deben garantizar que el sistema operativo de las mismas sea taxonómico, es decir de inclusión y de compromiso. Bajo estas perspectivas las empresas deben establecer su arquitectura con un solo objetivo: ¡Ser organizaciones comunicantes!
Las áreas operativas y de producción son las responsables a través de los procesos en obtener productos o bienes finales de una alta calidad, por medio de la transformación de los “inputs”. Éstas son denominas el “core business” es decir la base fundamental de las mismas, por lo tanto deben agregar valor durante todo este proceso con la única idea de brindarle un beneficio al cliente. Sin lugar a dudas que el rol de estas unidades organizacionales es garantizar a como de lugar las ventajas competitivas de la empresa. Su competencia fundamental es garantizar que el producto final sea de una gran diversidad y volúmenes de productos y servicios de excelencia con una mínima cantidad de insumos, deben ser departamentos que administren eficientemente los criterios de productividad.
Sin lugar a dudas a estas áreas se le presenta un gran reto y para salir airosas del mismo deben establecer su funcionamiento en tres grandes pilares: a) “layout” de las facilidades físicas concebidas altamente operativas, tomando en cuenta no solamente los costos relacionados con las inversiones, sino también los costos asociados a la ineficiencia de la actividad operacional, es decir, no pueden perder de vista la visión de “Life Cycle Cost” (LCC); b) el segundo pilar del éxito de estas áreas está representando por el estilo gerencial participativo, por medio de equipos autónomos de alto desempeño, que siempre tengan presente una filosofía de calidad total, por medio del cuestionamiento de los resultados obtenidos con la finalidad de afianzar la mejora continua de los procesos para garantizar la eliminación o minimizar los errores, las fallas y los defectos; eliminando todo aquello que no represente algún beneficio para el cliente. Deben administrar eficientemente el enfoque de “Lean Production”; c) el tercer pilar del éxito de las áreas productivas u operativas, está directamente relacionado con los procesos de establecer una organización inteligente de aprendizaje continuo (Learning Organization). Con esto se lograría la implementación de una segmentación organizacional en unidades estratégicas del negocio (UEN), que sin lugar a dudas es el mejor sistema para garantizar las ventajas competitivas de cualquier organización.
La realidad de las nuevas reglas del juego y por supuesto con una visión muy clara del futuro, irán desapareciendo por una parte las barreras monopólicas y por la otra los nichos de mercado, motivado a que las corporaciones mundiales, cada día más, tienen que enfrentarse a una competencia mundial muy fuerte y agresiva y, que en muchos casos se desconocen los competidores.
Bajo estas perspectivas la herramienta gerencial del “benchmarking” tiene cada día más vigencia, debido a que el único camino para ser exitoso es crecer en el mercado global evaluándose y comparándose continuamente con los mejores de la competencia mundial. Por tal motivo, en sus objetivos estratégicos organizacionales, deben estimular un comportamiento continuo hacia la búsqueda y la consecución de la excelencia, por lo que se hace perentorio establecer y lograr los índices de eficiencia y de eficacia de clase mundial “world class”, tanto en las unidades operativas como en las de soporte administrativo. Esta realidad requiere de un compromiso total de todos los trabajadores, independientemente su cargo con: calidad total, productividad, innovación, creatividad, como única herramienta de poder cumplir con las metas y objetivos estratégicos organizacionales, representados con la satisfacción total y permanente del cliente.
Por las ideas y conceptos expresados en los párrafos anteriores el compromiso de la gente hacia el logro del pensamiento sistémico, por medio de una visión compartida, cada día tiene más pertinencia, bajo este panorama, es fundamental conformar arquitecturas organizacionales que estimulen la implantación de las nuevas filosofías de gestión.