
Miguel de Reina, director de Google en España
Quién no se ha sentido tentado de buscar su nombre en Google? Así funciona el mayor detective de la red: escribimos “Miguel de Reina” y aparecen 319.000 documentos. Suficiente para descubrir que es director comercial de Google en España.
Aunque, ya en persona, él prefiere decir que “está de director de Google en España”, un pequeño matiz que marca la diferencia entre “ser y estar”. La historia de Google en España se resume en cuatro fotografías que Miguel de Reina tiene en su despacho, y “una que me queda por enmarcar”. En la primera, de abril de 2003, aparecen dos personas; en la segunda, ya son cuatro... Y así es como el googleplex (oficina en lenguaje interno) de Madrid ha crecido hasta los once googlers (trabajadores) que componen su retrato actual.
Soy un comercial
Independientemente de los inventos que desarrolla la compañía en Mountainview (California), la sede central, no hay que olvidar que el 98% de sus ingresos procede de la publicidad, por lo que la naturaleza de esta oficina es comercial. Su misión es triple: atraer a las grandes empresas, impulsar la contratación de anuncios on line y apoyar el lanzamiento de nuevos productos.
Como el resto de su equipo, Miguel de Reina acude cada día a las citas con clientes que marca su agenda. Su conversación embaucadora rápidamente le delata. “Por mucho director de Google España que sea, yo me siento comercial. Estoy pateando calle y además me gusta hacerlo”.
Su primer reto ha sido poner en marcha el canal de ventas Premium, cuyo objetivo es conquistar grandes cuentas. “Los grandes presupuestos de marketing reciben muchísimas propuestas. Es tanta la oferta de soportes publicitarios que, si no vas a verles, no reparan en ti”. Una labor que no ha resultado nada fácil dado el escepticismo que estas empresas mostraban hacia las puntocom.
DE TERRA A GOOGLE
Tiene 36 años y lleva la mitad de su vida trabajando. A los 18 dejó Ciencias de la Información –Publicidad– para ser comercial en el diario As y luego en la revista Semana. En 1991 entró en Hachette Interdeco, donde participó en el lanzamiento del equipo multimedia. Este primer contacto con Internet marcó su carrera. A partir de entonces vivió los prolegómenos de Internet en Mediaplaning, sufrió la burbuja en Terra y sentó la cabeza en Google.
Desde entonces tiene algunas cosas claras: ser mal estudiante, no quiere decir que no puedas tener éxito. “Yo dejé la carrera y me puse a trabajar. Luego hice un máster y acabé dando clase en el Instituto de Empresa. No todo lo apasionante está en las facultades”.
La arrogancia es mala consejera. “Hay que poner los pies en la tierra.
Fuente: Emprendedores
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