
La expansión global de éxito de las compañías multinacionales es en gran parte culpable del desequilibrio comercial.
Diana Farrell, Sacha Ghai, and Tim Shavers
El déficit cada vez más grande en la cuenta corriente de los Estados Unidos ha provocado la caída de los proteccionistas para minorar el flujo de importaciones. Esta respuesta puede que sea poco comprensible, pero todavía es desacertada, dado que una parte del déficit simplemente refleja el alcance internacional —y éxito—de las compañías estadounidenses más fuertes.
La investigación del McKinsey Global Institute (MGI) muestra que aproximadamente un tercio de del déficit de la cuenta corriente de hoy proviene del comercio de filiales del extranjero—un fabricante que importa coches armados en México, por ejemplo, o un banco que utiliza call centers en la India.(1) Estas actividades puede que influyan en el déficit comercial de la nación, pero también crean un valor considerable para los clientes, las compañías y los accionistas de Estados Unidos.
El comercio entre filiales extranjeras (también llamadas offshore) y compañías de Estados Unidos y clientes pueden, de hecho, aumentar o disminuir la balanza de la cuenta corriente. Cuando un fabricante de coches americano produce vehículos en México, vende muchos de ellos a consumidores mexicanos; los beneficios resultantes aparecen en la cuenta corriente como un flujo de renta positivo. (2) Además, estas compañías usan tecnologías y componentes producidos en los Estados Unidos, por eso aumentan las exportaciones. Al mismo tiempo, los vehículos montados en el extranjero y mandados por barco de vuelta a Estados Unidos cuentan como importaciones, a pesar de sean producidos por compañías estadounidenenses.
La intrincada red del comercio global demuestra por qué las interpretaciones tradicionales del déficit de la cuenta corriente están desfasadas. Cualquier impacto negativo neto que las actividades corporativas del extranjero tengan sobre la balanza comercial de Estados Unidos deber ser considerado contra el valor económico total que crean. Hoy, las filiales extranjeras cuentan con casi el 25 por ciento de los beneficios de las corporaciones multinacionales norteamericanas y suman aproximadamente 2,5 billones de dólares en capitalización de mercado para sus sociedades matrices. Estos ingresos promueven la inversión en tecnologías y oportunidades de negocio que crearán finalmente nuevos trabajos, tanto en casa como en el extranjero. Lejos de reflejar la debilidad de la economía americana, al menos un tercio del déficit de la cuenta corriente es la evidencia de su fuerza.
En vez de adoptar una legislación proteccionista para “corregir” los desequilibrios comerciales, tendría más sentido que el gobierno actualizara el modo en el que calcula la balanza comercial. Esto no quiere decir que el resto del déficit de la cuenta corriente no debiera ser abordado: los políticos deberían trabajar acuerdos comerciales más equitativos y conseguir que el déficit presupuestario estuviera bajo control. Deberían también asegurarse de que los frutos de la globalización fueran compartidos de una forma más amplia a través de la población y ayudar en la transición a los trabajadores que pierden sus empleos. La franqueza y la sensibilidad de la economía de los Estados Unidos son dos de sus grandes fortalezas; políticas que comprometan estas cualidades son un peligro real.
El papel del comercio extranjero afiliado
La cuenta corriente conlleva un punto de vista del comercio basado en la residencia; esto es, mide el flujo físico de bienes y servicios a través de las fronteras de la nación, sin tener en cuenta la nacionalidad o la propiedad de las partes en cada lado de la transacción. En los años 40, cuando se crearon los métodos contables de la balanza de pagos nacional, pocas compañías tenían operaciones fuera del país; las importaciones eran mercancías producidas por compañías extranjeras, las exportaciones por las nacionales.
Esta categorización ya no es verdad. Un número creciente de compañías se han expandido al extranjero, estableciendo filiales. En la balanza de pagos nacional, cualquier intercambio de bienes, servicios o renta entre filiales extranjeras y su empresa matriz, otras compañías americanas, o consumidores se cuenta como una exportación, una importación o un flujo de renta.
Las filiales extranjeras son una parte creciente de la actividad comercial; y su comercio ha ido rápidamente a déficit. De 1983 a 1995, la balanza de comercio de filiales extranjeras era ligeramente negativa, con importaciones de filiales extranjeras aproximadamente iguales a las exportaciones de las de los Estados Unidos. Desde 1995, sin embargo, el comercio de las filiales extranjeras ha caído hasta estar en números rojos.
La razón es la naturaleza cambiante de la inversión multinacional. Hasta principios de los años 90, casi toda la inversión directa extranjera era encauzado a las áreas industrializadas ricas: Europa, Japón, y los Estados Unidos. (La gran excepción fueron las inversiones en petróleo en algunos países desarrollados). La expansión de GM en Europa, las sucursales de Citibank en el Reino Unido, y las plantas de automóviles en Estados Unidos de Honda Motor y Toyota Motor son algunos ejemplos. Estas inversiones se hicieron para producir bienes y servicios para los consumidores locales, no para exportar; por lo tanto, el impacto en la cuenta corriente fue mínimo.
Desde principios de los 90, sin embargo, ha habido dos cambios importantes. Primero, los flujos de inversión directa extranjeros son más del doble, del 0,7 por ciento del PIB global en 1992 al 1,5 por ciento en 2003. Segundo, la retirada de las barreras comerciales y los desarrollos tecnológicos en las comunicaciones y en el transporte han llevado a nuevas formas de comercio, particularmente con mercados emergentes. La inversión directa extranjera en mercados emergentes es todavía menos de la mitad del total mundial, pero su participación se expande rápidamente.
Como en los países industrializados, la mayoría de la inversión extranjera en los países en vías de desarrollo es la búsqueda de mercado; esto es, dirigida a expandirse a nuevos mercados. (3) Una pequeña pero creciente porción, es buscar eficiencia: motivado por un deseo de sacar ventaja del bajo coste de la mano de obra y otras inversiones para producir bienes y servicios baratos para exportar (con frecuencia llamado offshoring). Los ejemplos incluyen un call center de servicio al cliente de un banco de Norte América en las Filipinas, un fabricante de ordenadores que arma sus CPUs en China, y una fábrica de automóviles en México. Esta búsqueda de la eficiencia en la inversión extranjera genera grandes flujos comerciales entre las filiales extranjeras y los Estados Unidos y los clientes; y tiene unas implicaciones profundas para la cuenta corriente.
Las mismas tendencias afectan a las cuentas corrientes de otros países desarrollados, tales como Japón, donde 31 de 50 de las compañías más grandes son multinacionales. Como en los Estados Unidos, las importaciones de las filiales extranjeras japonesas aumentaros rápidamente durante los años 90 y ahora representan aproximadamente el 10 por ciento de las importaciones del país. Pero esta porción es únicamente la mitad de las filiales extranjeras estadounidenses, principalmente porque la expansión global de las multinacionales japonesas y sus homólogos europeos ha sido más baja. Esperamos que las importaciones europeas y japonesas de las filiales extranjeras continúen creciendo.
Como las corporaciones multinacionales afectan a la cuenta corriente
El efecto neto de las inversiones extranjeras de las corporaciones multinacionales en la balanza de la cuenta corriente puede ser positivo o negativo: depende de las exportaciones, de las importaciones, y de los flujos de renta que creen estas actividades. Hay que tener en cuenta el impacto de la cuenta corriente de las inversiones extranjeras por las compañías americanas en tres industrias.
Fabricantes de ordenadores personales en China
China tiene uno de los mercados de ordenadores personales más grande y con un crecimiento más rápido del mundo, junto con una mano de obra de bajo coste y con una base de proveedores bien desarrollada. No es sorprendente que los fabricantes de ordenadores extranjeros, incluyendo Dell, HP, e IBM, hayan invertido con fuerza allí. En el año 2001, estas tres compañías por sí solas han captado aproximadamente el 12 por ciento del mercado, con beneficios totales estimados de unos 20 millones de dólares al año. (4)
Las filiales extranjeras de estas compañías, como otras inversiones de búsqueda de mercados, han tenido un pequeño impacto positivo en la cuenta corriente de Estados Unidos. (5) Desde que los ordenadores fabricados en China se venden principalmente allí o se exportan a otros países, no afecta a las importaciones de Estados Unidos. Algunas compañías transportan por barco materias primas, tecnología y otros servicios a sus filiales chinas, sin embargo, esto favorece a las exportaciones.
Al mismo tiempo, los estimados 20 millones de dólares ganados por estas filiales extranjeras cuentan como un flujo de renta positivo para la cuenta corriente de los Estados Unidos; a pesar de que sea repatriado a los Estados Unidos. (6) Y como es bien sabido, hacer operaciones en China ha ayudado a Dell, HP, e IBM a afilar su competitividad. Además, estimamos que las ganancias de sus filialels chinas sumaron aproximadamente 400 millones de su capitalización de mercado. Los hogares estadounidenses, que poseen del 80 al 90 por ciento de las acciones, recogieron los beneficios.
Fabricantes de coches en México
A veces una compañía que empieza con inversiones de búsqueda de mercado, comienza a exportar de su localización extranjera también. Teniendo en cuenta los fabricantes de coches en México: en los años 30, Chrysler (por aquel entonces una compañía independiente), Ford Motor, y GM tenían centros de producción en México, principalmente para evitar las barreras comerciales del país. En los años 80, sin embargo, empezaron a construir nuevas plantas en Ciudad de México para producir autos para exportar. En el año 2003, el 77 por ciento de los vehículos producidos por fabricantes extranjeros en México eran para exportar, más del 52 por ciento de la década anterior.
Esta combinación de inversión de búsqueda de mercado y de eficiencia ha tenido un impacto desigual en la cuenta corriente de Estados Unidos. En el año 2003, Chrysler, Ford, y GM vendieron unos 483.000 vehículos en México, generando unos 360 millones de renta. Esta cantidad está empequeñecida, por el impacto negativo mucho más grande de los coches que son exportados a los Estados Unidos: en ese mismo año, los Tres Grandes importaron 697.000 vehículos montados en México, valorados en unos 11,6 mil millones de dólares. Algunos de los 4,8 mil millones de componentes se exportaron de los Estados Unidos a México para montar los coches, pero, incluso después de deducir estas exportaciones, el efecto neto en la cuenta corriente de vehículos armados en México fue una pérdida de más de 6,8 mil millones.
Este ejemplo ilustra por que la inversión directa extranjera en la búsqueda de eficiencia, tendrá un impacto más grande en la cuenta corriente de Estados Unidos que la inversión en la búsqueda de mercado. Las importaciones de filiales extranjeras son registradas a su precio de venta total, mientras que los flujos se cuentan únicamente como el margen de beneficio de las ventas subyacentes. Esta discrepancia es la razón del crecimiento en inversiones de búsqueda de eficiencia en mercados emergentes y tiene un impacto enorme en la balanza comercial de Estados Unidos.
Pero cualquier impacto negativo de inversión extranjera en la balanza comercial deber ser sopesado contra el valor económico que las inversiones extranjeras generan. Los clientes estadounidenses se benefician de precios más bajos, y a cambio favorece la demanda. Y en el altamente competitivo mercado del automóvil global, no hay garantía de que si los vehículos producidos en México lo habían sido para así pagar mejor a los trabajadores americanos, y por lo tanto conllevaba un mayor precio y esos vehículos habrían encontrado compradores americanos.
Tecnología de la información y el proceso de negocios offshoring en la India
La tendencia más nueva en globalización es no mover la fabricación al exterior, pero si mover los servicios de negocios a países con salarios bajos. Estas son inversiones meramente de búsqueda de eficiencia, generando servicios que serán importados al mercado del país de la compañía o enviados a otros países. Porque tales inversiones requieren muy pocos servicios de los Estados Unidos, tienen un impacto aún más negativo en la balanza de la cuenta corriente que el que hace la producción del offshoring. Investigaciones previas de MGI estimaron que los servicios producidos en América comprendían sólo el 12 por ciento de los costes de servicio offshore. (7) Por el contrario, las exportaciones estadounidenses de componentes de automóviles a México constituyeron el 40 por ciento de los vehículos terminados.
En el año 2001, las importaciones americanas de servicios de negocios de la India se estimaron en un total de 1,5 mil millones de dólares, de los cuales todos contaban como importaciones. Esta cifra era compensada sólo ligeramente por los 200 millones de dólares que las filiales extranjeras de las compañías estadounidenses ganaron en estas ventas. Para aquellos que se preocupan pro el crecimiento del déficit de la cuenta corriente, es comprensiblemente alarmante que los ingresos de la India por tecnologías de la información e industrias de outsourcing se proyecten a un crecimiento de 8 mil millones de dólares hoy a más de 200 mil millones para el 2008. (8)
Las ventajas económicas creadas por el offshoring de servicios tiene que ser considerada también. Cuando con otras formas de inversión extranjera, una compañía traslada sus procesos de negocios offshore para incrementar su competitividad, baja su estructura de costes y ofrece nuevos productos y servicios a los clientes de casa y del extranjero. A la larga, el offshoring preserva el empleo de casa. De 1991 a 2001, las multinacionales estadounidenses sumaron cinco trabajos en los Estados Unidos por cada tres trabajos creados en el extranjero. (9) Además, un informe de MGI del año 2003, mostró que por cada dólar gastado en offshoring, casi 1,50 dólares de su valor creado, la amplia mayoría —1,14 dólares—va a los Estados Unidos. (10)
Una nueva perspectiva sobre el déficit de la cuenta corriente
A la luz de estos factores, la perspectiva de la cuenta corriente de hoy en día refleja una economía débil y que significa suerte para la nación, es simplista. Los ingresos de las filiales extranjeras de las compañías americanas ascienden a 2,7 billones de dólares en 2002—aproximadamente tres veces el valor de las exportaciones de los Estados Unidos. (11) El Bureau of Economic Analysis estima que estas ventas generaron 134 mil millones de dólares en renta para sus empresas matrices en Estados Unidos, añadiendo 2,7 billones en capitalización de mercado; el 25 por ciento del total.
Para la próxima década, deberíamos esperar que la inversión extranjera de las multinacionales americanas continuara añadiéndose al déficit de la cuenta corriente y medirse como se hace actualmente. Después de todo, la globalización está aún en pañales. Industrias como la electrónica de consumo y la de la indumentaria, son las que van más lejos en establecer la producción global y las redes de venta, mientras que las compañías en otras muchas industrias están comenzando a explotar este potencial. (12) Estimamos que la industria del automóvil global, por ejemplo, podría crear unos adicionales 320 mil millones de dólares de valor si las compañías sacaran ventaja de las oportunidades de la producción offshore y del sourcing. (13)
Las buenas noticias son que las actividades de las filiales extranjeras de las compañías americanas no solamente generan ratios más altos de retorno, sino que también ayudan a atraer los ahorros extranjeros, necesarios para financiar el déficit de la cuenta corriente. Durante la pasada década, los flujos de ahorros extranjeros privados dentro de los títulos, han crecido a un ratio anual del 17 por ciento. Esa cifra debería tranquilizar a los observadores que se preocupan de la creciente dependencia de los Estados Unidos de capital extranjero. De hecho, creemos que es natural que los ahorradores extranjeros deberían ayudar a financiar la expansión de las compañías multinacionales americanas en el extranjero, ya que esos países también se benefician. Los Estados Unidos actúan como intermediarios financieros del mundo, juntando y colocando los ahorros globales de las compañías que después los invierten en todo el mundo.
Lo que los políticos pueden hacer
Un tercio del déficit de la cuenta corriente creado por las actividades de compañías multinacionales no se corregirá por sí solo pronto, incluso si el dólar continúa perdiendo valor. Desde que las corporaciones invierten a largo plazo, incluso grandes cambios en el valor del dólar importan poco; particularmente en mercados emergentes, donde la tierra y los costes de mano de obra son una décima parte de los de los Estados Unidos.
Limitar las actividades de las compañías multinacionales a través de una legislación proteccionista, avivada por una perspectiva del mundo pasada de moda y una interpretación engañosa de los datos, sería un error. En vez de los Estados Unidos deberíamos cambiar el modo en que su balanza comercial es calculada, tomando un punto de vista del comercio basado en la propiedad, clasificando a las compañías por quien las posee más que por los bienes que producen. (14) Esta nueva medida contaría las ventas de filiales extranjeras americanas (pero les resta importaciones) y desmontaría las ventas de las filiales americanas de las compañías extranjeras, sin importar donde estuviera localizada la producción; y dando como resultado un déficit más pequeño. El Bureau of Economic Analysis encontró que el déficit de 418 mil millones de dólares de 2002 habría sido casi el 25 por ciento más pequeño, usando una perspectiva basada en la propiedad. (15)
Para abordar los otros dos tercios del déficit de la cuenta corriente, el gobierno debería promover más acuerdos de comercio equitativos, animar a otros países a abrir sus mercados a la inversión y al comercio extranjero y a empujarles a no mantener sus monedas nacionales artificialmente débiles. Los Estados Unidos tiene un importante excedente comercial en servicios, pero la investigación de MGI ha descubierto que tiene más éxito en unos mercados que en otros. En Japón y Corea del Sur, los Estados Unidos representan más de un tercio de las importaciones de servicios totales; en los países de la comunidad europea, esa cifra es solo del 15 al 20 por ciento. Los negociadores comerciales y las compañías deben trabajar para comprender por que algunos mercados están poco explotados. Si los Estados Unidos pudieran duplicar su parte de importaciones de servicios a la Unión Europea—haciendo coincidir la parte de importaciones de servicios de la Unión Europea con la de los Estados Unidos—más del 30 por ciento del déficit de la cuenta corriente podría desaparecer.
Los políticos deberían también abordar el déficit del presupuesto fiscal, la parte del desequilibrio de la economía global que está directamente bajo su control. El déficit de 413 mil millones de dólares de 2004 representa una escasez de ahorros; una escasez que debe ser compensada por préstamos de extranjeros. Este hueco incentiva la balanza contable de capital, que por definición, está representada por la presión a la baja en la cuenta corriente. Cerrando el déficit presupuestario se elevaría el ratio de los ahorros de la nación, se reduciría su actual dependencia del capital extranjero, se haría al dólar más atractivo y se aseguraría que los ahorros extranjeros se llevaran a inversiones productivas en compañías americanas.
Al mismo tiempo, los políticos deberían asegurarse de que los frutos de la globalización fueran compartidos por toda la población. Si se animara a las familias americanas a invertir en bonos corporativos y acciones, la gente se beneficiaría del aumento de riqueza de las compañías. Por ejemplo, Reid Cramer de la New America Foundation ha propuesto la creación del American Stakeholder Account, una cuenta de inversión que da una contribución inicial de 2.000 dólares a cualquier niño con un número de la Seguridad Social. (16) Estos fondos serían invertidos por un custodio en acciones, bonos y otros productos, y después usados por individuos para pagar por la educación, la vivienda o la jubilación o para empezar un pequeño negocio. Los trabajadores desplazados por comercio y offshoring deberían también ser ayudados a través de programas de formación, indemnizaciones generosas, seguro salarial, (17) reconocimiento médico y beneficios de jubilación. Tales políticas pueden ayudar a aliviar la transición entre los trabajos y, a la vez, ayudar a hacer la mano de obra de los Estados Unidos más dinámica y capaz de hacer florecer la maquinaria de creación de riqueza de la economía. Porque el dividendo económico de la nación procedente de la globalización es tan grande, estas medidas son bastante asequibles.
El debate de hoy en día acerca del déficit de la cuenta corriente está fuera de lugar. Aproximadamente un tercio del déficit está causado por filiales extranjeras que crean valor para Estados Unidos así como para países de todo el mundo. Centrarse en sus actividades no ayuda y distrae la atención de la irresponsabilidad fiscal en Washington; lo que plantea una amenaza más grande para la futura riqueza económica de los Estados Unidos.
Acerca de los autores
Diana Farrell es directora del McKinsey Global Institute, donde Tim Shavers es asesor; Sacha Ghai es asesor en la oficina de Toronto de McKinsey. Este artículo está adaptado del informe de MGI, “Perspective: A New Look at the US Current Account Deficit: The Role of Multinational Companies”, Diciembre de 2004.
Notas
(1) El informe completo, “Perspective: A New Look at the US Current Account Deficit: The Role of Multinational Companies”, está disponible gratis.
(2) La cuenta corriente mide el comercio en bienes, servicios y flujos de renta. Incluye importaciones y exportaciones de bienes y servicios, renta neta del extranjero, giros y ayuda extranjera.
(3) Diana Farrell, Jaana K. Remes, y Heiner Schulz, "The truth about foreign direct investment in emerging markets," The McKinsey Quarterly, 2004 Número 1, pp. 24–35.
(4) Para más detalles, ver “New Horizons: Multinational Company Investment in Developing Economies”, disponible gratis.
(5) Las inversiones de búsqueda de mercado pueden algunas veces, aunque raramente, tener un impacto negativo en la cuenta corriente de un país; por ejemplo, si la compañía exportó previamente bienes a esa localización extranjera.
(6) Para más detalles, ver el informe completo, “Perspective: A New Look at the US Current Account Deficit: The Role of Multinational Companies”, disponible gratis.
(7) Vivek Agrawal y Diana Farrell, "Who wins in offshoring," The McKinsey Quarterly, 2003 edición especial: Global directions, pp. 36–41.
(8) Esta es una estimación de McKinsey, basada en pronósticos de Aberdeen Group, Forrester Research, y Gartner.
(9) Laura D"Andrea Tyson, "Why the trade deficit may not loom so large," Business Week, 7 de junio de 2004.
(10) Vivek Agrawal y Diana Farrell, "Who wins in offshoring," The McKinsey Quarterly, 2003 edición especial: Global directions, pp. 36–41.
(11) La renta real de las filiales extranjeras es probablemente mucho más alta. Lo más probable es que no se tenga conocimiento de ella debido al uso de precio de transferencia interno para optimizar los impuestos.
(12) Diana Farrell, "Beyond offshoring: Assess your company"s global potential," Harvard Business Review, Diciembre de 2004, Volume 82, Número 12, pp. 84–90 (www.hbr.com); y John Hagel III, "Offshoring goes on the offensive," The McKinsey Quarterly, 2004 Número 2, pp. 82–91.
(13) Vivek Agrawal, Diana Farrell, y Jaana K. Remes, "Offshoring and beyond," The McKinsey Quarterly, 2003 edición especial: Global directions, pp. 24–35.
(14) Anne Y. Kester (ed.),” Behind the Numbers: US Trade in the World Economy”, National Academies Press: Washington, DC, 1992; y Harry L. Freeman y Laura M. Baughman, "Truth in trade: How current is the US current account?" The International Economy, Otoño de 2002.
(15) “An Ownership-Based Framework of the US Current Accoun”t, 1992–2002, US Bureau of Economic Analysis, Enero de 2004.
(16) Reid Cramer, "Net Worth at Birth," New America Foundation working paper, Marzo de 2004.
(17) Lori G. Kletzer y Robert E. Litan, "A prescription to relieve worker anxiety," Policy Brief 01–2, Institute for International Economics, Washington, DC, Febrero de 2001.
Fuente: The McKinsey Quarterly
www.mckinseyquarterly.com
Traducción: todomba.com