spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB spacer.png, 0 kB
Masters por Especialidades

Buscador de Master:

Alimentación
Auditoría y Asesoría
Banca y Finanzas
Calidad
Comercio Internacional
Comunicación
Derecho y Fiscal
Diseño y Creación
Especializados
Humanidades
Imagen y Sonido
Informática
Inmobiliaria
Logística y Comercio
Marketing
MBA Executive
MBA Full Time
MBA Internacional
MBA Postgrado
Medio Ambiente
Nuevas Tecnologías
Nutrición
Otros Master
Periodismo
Prevención
Psicología
Recursos Humanos
Riesgos Laborales
Salud y Medicina
Turismo
Urbanismo
Haciendo funcionar la globalización PDF Imprimir Enviar a un amigo
miércoles, 09 de marzo de 2005
Por Sebastian Mallaby

Si la globalización fuera una acción, habría reventado las listas recientemente.
Hace cinco años, las protestas anti-globalización estaban bombardeando con momentos locos. Hoy los manifestantes se han ido, o al menos están en hibernación.
Hace cinco años, los ciudadanos bien intencionados dudaban que el comercio fuera bueno para los países pobres. Hoy oigo a más personas quejarse acerca de las barreras erigidas en el mundo rico que reprimir las exportaciones a los países pobres. En los 90, los términos del debate estaban establecidos por los partidarios de Lori Wallach, un globófobo comprometido. Hoy es más probable que sean establecidos por Bono, que hace campañas para comerciar junto con ayudas y condonación de la deuda.
Es arriesgado regocijarse, pero esto podría ser una victoria duradera. Los argumentos de la anti-globalización eran para la mayoría tan ligeros que han sido completamente demolidos. Un estudio del World Bank mostró que “globalizar” países pobres, aquellos cuyo comercio crece como parte del producto interior bruto, registraron ganancias en renta del 5 por ciento al año en los 90, 2 veces y medio más rápido que el avance en los países ricos. Al contrario, países pobres no globalizados no tuvieron ganancias en las rentas fuera cual fuera. Es difícil argumentar contra esa clase de evidencia.
Demasiado para los críticos de la izquierda. Pero la globalización también ha sobrevivido al shock del 11 de septiembre. En las secuelas de los ataques terroristas, había terribles predicciones. Los terroristas habían usado la franqueza y las conexiones de nuestras sociedades al organizar su ataque. La respuesta al terrorismo requeriría nuevos controles de los aeropuertos, nuevos controles de aduanas, nuevos controles de pasaportes. "La era de la globalización ha terminado," escribió John Gray, un destacado comentarista británico.
No ha ocurrido. Una reducción de la actividad económica ampliamente coincidente permitió a los pesimistas algo de plausabilidad. El comercio estancado en 2001 como una parte de GDP, y la inversión directa extranjera a la mitad de su nivel previo. Pero aunque las preocupaciones de seguridad antiterrorista han arrojado algo de arena dentro del engranaje; notablemente, al mantener fuera a todos aquellos que quieren conseguir un visado en los Estados Unidos, la globalización ha resumido su marcha hacia adelante. Incluso hemos descubierto una frontera completamente nueva, la globalización de servicios tales como la contabilidad en los impuestos y los diagnósticos médicos.
Así que la globalización parece saludable. Pero aunque la globalización trae prosperidad, aunque con perdedores y ganadores, trae retos al mismo tiempo; hacemos frente a bandas terroristas globalizadas, carteles de la droga y redes de blanqueamiento de dinero, por no mencionar la difusión global de enfermedades contagiosas y problemas de medio ambiente que incluyen a varias naciones. No tenemos instituciones adecuadas para tratar este tema: la globalización económica no está emparejada con la globalización política necesaria. Y lo que es más, sabemos que esto es verdad; pero nuestros esfuerzos de respuesta son descorazonadores.
Si queremos combatir las amenazas entre naciones, necesitamos hacer algo acerca de los estados derrotados, en donde tales amenazas tienden a enconarse. Porque sabemos que esto es verdad, la asistencia al desarrollo oficial ha saltado desde el 11 de septiembre. Pero el salto simplemente no es suficiente. Medido como parte de nuestras economías, el incremento de ayuda reciente sólo parcialmente compensa por la gran caída de los 90.
Igualmente, sabemos que los estados débiles tendrán una mejor oportunidad de ser más fuerte si pueden exportar a los países más ricos. Es una atrocidad que el comercio mundial de las áreas menos libres sean la agricultura y los textiles, precisamente los bienes en los que los países pobres tienen una ventaja. Porque sabemos que esto es verdad, tenemos las charlas de Doha Round, que se supone que son acerca de desarrollo. Pero los negociadores no cumplieron el plazo del último año para completar su trabajo. Nadie apuesta por un rápido adelanto.
Más allá de un gobierno más fuerte en los estados que están en bancarrota, necesitamos instituciones globales más fuertes. No hay escasez de propuestas para acompañar esto: piensa que los tanques, los hombres de estado y los paneles de alto nivel generan una corriente de anteproyectos. Pero mientras los anteproyectos demuestran que sabemos lo que deberíamos hacer, estamos más dispuestos a cambiar a la dirección opuesta. Somos mejores quejándonos de las instituciones globales – las Naciones Unidas, el World Bank – de lo que somos apoyándolas.
Considera las Naciones Unidas. Washington acaba de perder la cabeza sobre un “escándalo” de “oil-for-food”, en el cual el escándalo más grande ha sido la injusticia de los que lo alentaron. El programa “oil-for-food” de Iraq fue concebido y supervisado por los Estados Unidos y otros miembros del Consejo de Seguridad, no solamente por el personal de las Naciones Unidas. Es verdad que algo del dinero se filtró, pero es inevitable en cualquier régimen de sanciones, y la mayoría de las fugas fueron reconocidas y aceptadas por los diseñadores estadounidenses del programa. Si, al menos un prominente oficial de las Naciones Unidas puede que sea corrupto, pero la corrupción es algo de lo que no se haya oido dentro del gobierno de los Estados Unidos.
O considera, igualmente, el World Bank. El pasado martes los donantes ricos del mundo concluyeron las negociaciones acerca de dinero nuevo para el fondo del banco; el Secretario del Tesoro Snow dio un discurso enfatizando el compromiso de los Estados Unidos con la institución. Pero la contribución de los Estados Unidos al banco, que va a apoyar las subvenciones y subsidios o préstamos para los países más pobres del mundo, han sido recortados en términos de ajustar la inflación. ¿Qué clase de compromiso es ese para dirigir la globalización?
A finales del siglo XIX, el mundo experimentó el Globalization Mark I. Nuevas tecnologías – el telégrafo, el barco de vapor, el teléfono, la electricidad, el tren – combinados con la perspectiva de libre comercio del imperio británico que produjo una dramática expansión del comercio internacional. Pero la globalización es traida a un fin por las tensiones políticas de la guerra mundial. Nuevas tensiones acechan ahora, y necesitamos ponernos serios para combatirlas.

Fuente: The Washington Post
www.washingtonpost.com
Traducción: todomba.com
 
< Anterior   Siguiente >
spacer.png, 0 kB

Centros recomendados


Master MBA en España







Anuncios relacionados

spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB
spacer.png, 0 kB