¿Qué es el ‘Flipped Classroom’?

Cuestionar la efectividad del sistema educativo es una actividad que se encuentra a la orden del día en nuestro país. Recientemente hemos podido leer distintos artículos en medios que cuestionan la utilidad de las tareas asignadas fuera del horario escolar u otros que destacan distintas posibles causas del fracaso escolar. Las conclusiones que se suelen sacar de estas valoraciones son bastante difusas, siempre habiendo partidarios de continuar con modelos tradicionales y otros que proponen modelos más innovadores.

Hace ya unos años se comenzó a hablar de un nuevo modelo pedagógico conocido como el ‘Flipped Clasroom'(Aula Invertida), el cual ha recibido el apoyo de distintas instituciones. El nombre de este modelo es bastante explicativo; consiste en darle la vuelta al modelo tradicional de enseñanza. En el modelo tradicional, el profesor daría lecciones en clase, obligando a los alumnos a asimilar los conocimientos a la vez que se enseñan. Por lo general, también se realizará alguna actividad práctica en la clase, a pesar de que la mayoría de estas actividades serán realizadas por el alumno fuera del horario lectivo. Sin embargo, en el Flipped Clasroom, el alumno tiene acceso a contenidos multimedia, generalmente vídeos, donde puede recibir las lecciones y asimilarlas en el momento que más le convenga. Posteriormente, realizará en clase ejercicios sobre estas lecciones, guiado por el profesor. También se reservan para las clases algunas charlas realizadas por ponentes invitados.

Presentado de esta manera, el modelo Flipped Clasroom puede sonar innovador para unos y descabellado para otros. Por una parte, las ventajas que ofrece son claras; el alumno tiene libertad para decidir cuándo es el mejor momento para recibir una lección y además tiene la opción de reproducirla de nuevo si se le resiste. Además, para las horas de clase se reservan los ejercicios prácticos, lo cual, si se plantea adecuadamente, mantendrá al alumno más estimulado y concentrado. Sin embargo, desde que algunas instituciones decidieron adoptarlo, se han puesto de manifiesto algunas de sus imperfecciones.

La Universidad de Stanford es una de las instituciones que han utilizado el método Flipped Clasroom durante varios años. En un artículo publicado recientemente por Stanford Daily (puede leerlo aquí) algunos profesores exponían algunas de estas imperfecciones.

Philip Levis y Nick McKeown enseñan en Stanford la asignatura ‘Introduction to Computer Networking’ y han sido unos de los pioneros en este modelo. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunos de los alumnos les han urgido a enseñar lecciones en clase como se realizaba en el modelo tradicional.

Tras revisar su sistema de enseñanza, Levis y McKeown finalmente optan por un modelo equilibrado del Flipped Clasroom, donde se realizan clases prácticas obligatorias y se imparten lecciones de manera opcional para los alumnos. Levis afirma que este modelo ha supuesto un mayor aprendizaje para sus alumnos, evitando tener que estudiar hasta límites agobiantes cuando se acercan los exámenes.

Por otra parte, Bruce Clemens también invirtió su clase de ‘Solar Cells, Fuel Cells and Batteries’ hace unos años y sus resultados no han sido del todo satisfactorios. El problema que, según afirma, supuso este cambio es que los alumnos no veían las lecciones que se les estaban asignando y esto afectaba negativamente a los alumnos que sí lo hacían. Además, el tamaño del aula hacía difícil el trabajo en grupo.

Para Clemens, una opción útil sería diseñar algún incentivo para la visualización del material, como ejercicios relacionados con éste o foros donde los alumnos tuvieran que hacer un comentario sobre la lección vista.

Los resultados sobre la efectividad del modelo Flipped Clasroom siguen sin ser del todo concluyentes, aunque podemos afirmar que la opción más adecuada suele ser una intermedia. Existen muchos factores que pueden influir en la efectividad de este modelo. Algunas asignaturas pueden ser más aptas, otras quizá simplemente sean impartidas por profesores que hacen de las lecciones presenciales un entorno más participativo y activo para los alumnos. El mejor de los remedios es la experimentación y revisión constante de los métodos de enseñanza, ya sea para estudiantes de educación básica, universitaria o posgrado.

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